Carolina Marín

De flamenca a campeona de bádminton

 

POR ESPERANZA NAVARRETE, FOTOS DE ARCHIVO

Si hay un nombre que pueda representar el espíritu pionero, el de esas personas que se adelantan y dan los primeros pasos en algo que aún es desconocido para sus coetáneos, esa es una onubense de 24 años llamada Carolina Marín.

 

Procedente de un país en el que la afición por el bádminton era casi nula hasta que llegó ella, se ha convertido en un referente mundial en un deporte en el que reinan las asiáticas. La avalan sus logros: campeona olímpica en Río de Janeiro 2016, doble campeona del mundo y tres veces campeona de Europa. Es, además, la primera jugadora no asiática en ganar un oro olímpico y dos veces el campeonato del mundo.
Su pasión desde chiquita era el baile flamenco pero el azar se cruzó en su camino cuando tenía ocho años. Un día acompañó a su amiga Laura a jugar a bádminton y lo que empezó como algo casual acabó convirtiéndose en una fructífera actividad y, aunque su habilidad por romper raquetas era manifiesta, despuntó muy rápido.  A los 12 años tuvo que elegir entre flamenco o bádminton y a los 14  tuvo que afrontar el reto de trasladarse al Centro del Alto Rendimiento de Madrid. Hija única y con sus padres en pleno proceso de separación, la familia supo priorizar lo que era mejor para Carolina.
En Madrid se tuvo que adaptar a una nueva vida, con los afectos lejos y una extenuante rutina de entrenamientos físicos y mentales. Su suerte fue encontrarse con Fernando Ribas, su entrenador, un granadino formado internacionalmente y pionero también en aplicar nuevas técnicas en el bádminton. El binomio ha dado como resultado el nacimiento de una estrella, que en Asia se ha convertido en un verdadero ídolo de masas. No en vano, cuando Fernando le preguntó por primera vez que quería ser, ella le contestó : “La mejor del mundo”. Hoy en día suele decir: ”Cuando yo disfruto y doy lo mejor de mí es muy difícil ganarme”.

Los entendidos destacan de ella su gran juego defensivo, su potente zurda y su capacidad para leer el juego de la rival y adelantarse a ella en la pista

Los entendidos destacan de ella su gran juego defensivo, su potente zurda y su capacidad para leer el juego de la rival y adelantarse a ella en la pista. Al igual que su ídolo, Rafael Nadal, posee una gran fortaleza mental y es muy temperamental en la pista. Con su expresividad a la hora de pelear y celebrar cada punto se ha granjeado las simpatías del circuito.


Después de aprobar la selectividad, se concentró en el badminton, pero sabedora de que el deporte tiene una vida corta ha retomado los estudios y hace fisioterapia en la Universidad Católica de Murcia. Carolina vive en Madrid con  Alejandro, su novio, y ambos disfrutan y se relajan dando paseos por la naturaleza, acompañados de sus dos perros, que él cuida cuando la jugadora está fuera.
 El camino que ha abierto la deportista para la práctica del bádminton en España se va a ver recompensado con la celebración del Campeonato de Europa en Huelva, el próximo 23 de abril. Carolina está dispuesta a hacer historia en su tierra y lograr su cuarto título europeo.

 


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