Mar Vaquero

Una científica que hace historia

 

POR ESPERANZA NAVARRETE, FOTOS DE ARCHIVO

Mar Vaquero, una ingeniera canaria de 32 años, es ya un hito en la historia de la ciencia española. Ella fue la encargada por la NASA para pilotar el suicidio controlado de la sonda Cassini y estrellarla contra Saturno.


Esta ha sido la primera vez que una sonda ha explorado la atmósfera de este planeta, sus anillos y sus lunas. Durante el poco más de un minuto que estuvo en contacto con Saturno antes de la explosión, envió una serie de datos a la Tierra mediante los cuales los científicos han concluido que el sexto planeta del sistema solar posee condiciones favorables para la vida humana.
Ahora, tras unas cortas vacaciones familiares por las islas más desconocidas de Canarias, la ingeniera aeronáutica y licenciada en Física, se ha incorporado a su puesto en el laboratorio de la NASA en Pasadena (California) para centrarse en su próximo y no menos apasionante proyecto. Mar y los otros cinco ingenieros que forman el equipo trabajan en el diseño y navegación de una ruta para que otra sonda aterrice en Europa, una luna de Júpiter, en donde se prevé que pueda existir vida extraterrestre y, en caso contrario, estudiar su habitabilidad.
Mar, hija de un guardia civil y una ATS, es la primera universitaria en la familia. Ayudada con becas, empezó sus estudios en la Universidad de San Luis en Madrid y dos años después se trasladó al campus de Misuri, en EEUU, donde culminó sus dos licenciaturas y completó el máster y el doctorado en la Universidad de Perdue. Recomendada por una de sus profesoras, Katherine Howell, recibió una oferta de trabajo de la NASA seis meses antes de que acabara el doctorado. De Mar dice su profesora: “Es una persona muy creativa, con una gran capacidad para encontrar soluciones alternativas y optimizar los recursos disponibles”.

"Me impactó la visión de la luna y sus cráteres, y a partir de ese día empezaron a bullir en mi mente un montón de preguntas"

Esa curiosidad por todo y esa capacidad innata para encontrar soluciones donde parece que no las hay la ha heredado de su padre. ”Él es una persona con un gran ingenio. Su facilidad para encontrar soluciones rápidas y creativas a los problemas de la vida cotidiana fue lo que despertó mi interés por la ingeniería”.


Su interés concreto por la astronomía nació una noche en la que visitó el telescopio amateur de Mas Palomas. ”Me impactó la visión de la luna y sus cráteres y a partir de ese día empezaron a bullir en mi mente un montón de preguntas”, cuenta. La sonda Cassini se lanzó al espacio en 1992, con una previsión de  vida útil hasta el 2008, pero en esa fecha se comprobó que le quedaba combustible suficiente para seguir explorando más y mejor Saturno y sus lunas. Desde su entrada en el Jet Propulsion Laboratory, donde lleva ya cuatro años, la aportación de la ingeniera canaria ha sido clave a la hora de encontrar recursos para alargar la misión de Cassini con el mínimo gasto de combustible.
 A sus capacidades innatas y a su formación académica hay que unir los rasgos de su carácter que le han permitido adaptarse al sistema de estudios y de trabajo americanos, entre los que están la perseverancia, la dedicación y un cierto espíritu competitivo. Y para desconectar de la presión de un trabajo tan exigente, no hay nada mejor que aprovechar el sistema de vida que te ofrece una ciudad como Los Ángeles. ”Practico varios deportes de exterior y me encanta la aventura al aire libre y salir en moto a explorar nuevos caminos. Además, para mí es muy gratificante poder tener una casita con jardín en donde poder desarrollar actividades manuales como el bricolaje o la pintura”.

 


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