Marc Márquez

El campeón de los récords

 

POR ESPERANZA NAVARRETE, FOTOS DE ARCHIVO

 

“Siempre he sabido que si quiero ser campeón tengo que arriesgar pero ahora he aprendido cuándo puedo hacerlo y cuándo no es conveniente”. “Siempre he sabido que si quiero ser campeón tengo que arriesgar pero ahora he aprendido cuándo puedo hacerlo y cuándo no es conveniente”.

Lo de ir por la vida a todo gas, en el caso de Marc Márquez, es literal. Piloto de talento y temperamento inigualables, el nen de Cervera ha pulverizado todos los récords a su alcance. A los 24 años se ha convertido en el tetracampeón más joven de la historia de Moto GP. Y eso sin contar sus dos títulos mundiales anteriores, uno en 125 cc y el otro en 250 cc, ambos también como piloto más precoz.
A pesar de sus cifras apabullantes dice que no está pendiente de los récords, que no se marca objetivos que lo tensionen y que lo suyo es ir carrera a carrera. “Es cierto que en la pista soy agresivo pero es mi manera de marcar la diferencia”, matiza.

 

La temporada  2017, con 27 caídas incluidas, ha sido inusualmente dura en su trayectoria como deportista aunque al final se alzara con el título en la última carrera. Las dificultades, además de provocarle un fuerte estrés, le han servido de aprendizaje para hacer el tránsito a la madurez profesional: “Siempre he sabido que si quiero ser campeón tengo que arriesgar pero ahora he aprendido cuándo puedo hacerlo y cuándo no es conveniente”. 

 

”Cuando ganas, los piropos te llegan solos y en gran cantidad. Pero cuando pierdes siempre hay alguien con el arma cargada para dispararte"

 

Marc sabe de sobra que los títulos se ganan en la pista pero es consciente de que también hay que pelearlos fuera. ”Cuando ganas, los piropos te llegan solos y en gran cantidad. Pero cuando pierdes siempre hay alguien con el arma cargada para dispararte. Siempre me han molestado ese tipo de situaciones que yo no puedo controlar pero ahora sé que son inevitables y que es mejor dejarlas pasar”.


Marc empezó en el motociclismo a los 11 años y a su carácter desinhibido y cercano le ha acompañado durante toda su carrera una gran y amigable sonrisa, que en esta última temporada fue perdiendo luminosidad. Fue su hermano Àlex, piloto y también dos veces campeón en Moto 2, el que sugirió que Marc estaba agobiado y que ya no disfrutaba de las carreras. El segundo toque de atención se lo dio su peluquera cuando le dijo que se le estaba cayendo el pelo. Asustado por la revelación se fue inmediatamente a la clínica Dexeus. “Allí me tranquilizaron y me dijeron que era estrés. Me pasa como a mi madre, los nervios me bullen por dentro”.


Acostumbrado a llevarles siempre ventaja a sus rivales, la dureza de la temporada le creó un exceso de presión. ”Me dí cuenta de que ya no me divertía. Y si dejas de disfrutar en la moto, lo pierdes todo. Lo que mejor hago, lo que más me gusta y lo que más feliz me hace es mi trabajo. La moto está siempre en mi cabeza, incluso cuando salgo de fiesta o practico deporte… Todo lo hago pensando en no lesionarme porque al día siguiente tengo que entrenar…”

 

Le gusta sentirse en familia y su propio equipo funciona como tal. Su padre se desplaza con él a todas las carreras, pero su madre prefiere quedarse en casa y comerse los nervios viendo la prueba en la tele. El piloto sigue viviendo en la casa familiar, en donde se hace la cama y ayuda a poner la mesa, aunque se está haciendo una propia en el pueblo, que ya veremos cuando se anima a habitar.

 


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